La relación materna,factor de riesgo del trastorno límite

PSIQUIATRÍA
Una relación disfuncional materna puede aumentar el riesgo de que aparezca un trastorno límite de la personalidad.Su influencia parece mayor que la carga genética,según un estudio realizado por el servicio de psiquiatría del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón.

LAS DISFUNCIONES INFLUYEN MÁS QUE LA GENÉTICA

Los trastornos de personalidad motivados por el consumo de sustancias ocasionan un gran deterioro personal, social y familiar, además de importantes gastos para el sistema sanitario. Un estudio multicéntrico liderado por Matías Real y Gonzalo Haro, del Servicio de Psiquiatría del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, ha revelado que una buena relación con la madre durante la infancia y la juventud previene en la edad adulta la aparición del trastorno. La investigación Estudio sobre aspectos etiológicos de la patología dual, que se publica en Adicciones, apunta que dentro de la multicausalidad que explica este tipo de trastornos, las relaciones paterno-disfuncionales suponen un aspecto determinante. Este dato confirma los resultados de estudios previos, que ya habían puesto de manifiesto que una familia desestructurada puede conllevar consumo de drogas, problemas de conducta en la adolescencia y la aparición del trastorno de la personalidad en la vida adulta.

Metodología
El objetivo del estudio (transversal, de tipo observacional y con componentes descriptivos y analíticos) era evaluar una parte de la interacción entre los antecedentes psicopatológicos familiares, la dinámica familiar, los trastornos de conducta, de personalidad y provocados por el uso de sustancias y de personalidad. Para realizarlo, ha explicado Real, responsable del Programa de Trastorno Mental Grave de la Infancia y la Adolescencia del Servicio de Psiquiatría, “se obtuvieron 350 sujetos por muestreo consecutivo entre los pacientes drogodependientes que acudían para recibir tratamiento en la Unidad de Conductas Adictivas y en la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria de la Comunidad Valenciana durante el primer semestre de 2005”. Tras reclutarlos, se evaluaron los antecedentes familiares (AF) psiquiátricos, de alcoholismo y de drogodependencias; la dinámica familiar (DF); el consumo de sustancias, y la presencia de trastornos de personalidad (TP), los problemas de conducta (PC) en la adolescencia y el trastorno disocial (TD). Las variables correlacionadas fueron incluidas en varios modelos de regresión logística. Para recoger los datos se pasó a los sujetos una entrevista sobre antecedentes familiares psiquiátricos, de problemas con alcohol y de problemas con otras drogas, ponderando la cercanía de parentesco de cada familiar con antecedentes para obtener una variable continua para cada uno de los antecedentes.

También se realizaron cuestiones sobre DF con las siguientes variables: si a lo largo de su vida habían tenido conflictos graves con su madre, o con el padre, si habían tenido relación cercana y duradera con la madre y con el padre, y si habían sufrido abuso emocional, físico y sexual. Los sujetos también fueron evaluados con un cuestionario de consumo de sustancias y con el IPDE (International Personality Disorder Examination, en inglés) para evaluar la presencia de trastornos de personalidad. Los problemas de conducta en la adolescencia también se obtuvieron con los ítems del IPDE correspondientes al TD.

Factores de riesgo

Los resultados mostraron que, evaluando de manera transversal el funcionamiento de la familia, los problemas de conducta en la infancia, el consumo de sustancias y la personalidad, se puede observar una compleja interrelación de estos aspectos. Los especialistas han concluido que parece que han de juntarse varios factores como los antecedentes genéticos familiares de enfermedad mental unidos a factores ambientales como unas relaciones paterno-filiales disfuncionales para desarrollar trastornos de personalidad. Así, aunque los autores destacan en su estudio la importancia de la carga genética heredada en el trastorno límite (los pacientes drogodependientes con familiares alcohólicos pueden tener casi tres veces más riesgo de padecer este trastorno), el factor genético no es suficiente. De hecho, la relación de estos pacientes durante su infancia y adolescencia con su madre es también un aspecto determinante en la aparición de doble personalidad, pues los niños que no desarrollaron un vínculo afectivo con su madre están más predispuestos a padecer ese trastorno mental.

DINÁMICA DE DROGODEPENDENCIA Y FAMILIA

Matías Real se encuentra implicado en un proyecto de seguimiento a tres años de adolescentes de la provincia de Castellón, para profundizar en las relaciones que existen entre la dinámica familiar y el consumo de sustancias como variables predictoras del desarrollo de trastorno de personalidad en la vida adulta.

“Este estudio se enmarca en un programa asistencial pionero en la región que se está llevando a cabo en Castellón, del cual soy responsable, en el que se atiende a la población infanto-juvenil que padece un trastorno mental grave. En esta franja de edad, la gravedad de un caso puede estar condicionada, entre otros aspectos, por una dinámica familiar disfuncional y por el consumo de tóxicos (como se ha demostrado en el estudio)”, ha señalado Real.

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