“Lírica francesa contemporanea”

Paul Valéry

Reseña biográfica

Poeta, ensayista y filósofo francés nacido en Séte en 1871.
Al terminar la escuela básica ingresó a la Facultad de Leyes de la Universidad de Montpellier, estudios que interrumpió poco tiempo después para viajar a Paris donde inició la carrera literaria. Interesado en el movimiento simbolista, fue miembro regular de las tertulias de Stéphane Mallarmé, alternando su vocación poética con un trabajo como redactor en el Ministerio de Guerra. Publicó en 1917 su primer libro de poemas bajo el título de “La Joven Parca”, seguido de “Cementerio Marino” en 1920 y “Album de versos antiguos” en 1921.
En 1925 fue elegido miembro de la Academia Francesa, y a pesar de su aclamación por parte de la crítica, decidió dejar la poesía para dedicarse por completo al ensayo, las matemáticas y la pintura, condensados en una publicación de veinte volúmenes en 1945.
Falleció en Paris en 1945. ©

Poemas de Paul Valéry:

El bosque amigo

El cementerio marino

Encantamiento

Esbozo de una serpiente

Helena

La dormeuse

Los pasos

Los pasos ( otra versión)

Poesía

Una tarde adornada de palomas sublimes…

…………………………..H E L E N A…………………………………………….
Helena
¡Azul! Soy yo. Regreso de lúgubres canteras

a ver el mar lanzando sus escalas sonoras,

y al filo de los remos de oro, en las auroras,

zarpando de su rada nocturna las galeras.

Mis manos solitarias invocan los monarcas

-yo hundía entre su barba de sal mis dedos puros-.

Llorando he visto, al eco de sus himnos oscuros,

huir los golfos ante la popa de sus barcas.

Oigo las caracolas hondas, los helicones

marciales en las rítmicas alas de los timones;

claros cantos remeros encadenan rugidos.

Y en las heroicas proas, los dioses exaltados,

con sus plácidos rostros de la espuma azotados,

me tienden indulgentes sus brazos esculpidos.

…………………………..FIN…
 
Helena, de Paul Valéry, una visión simbólica del mar
Un poeta apasionado por la Matemática
 
El Simbolismo fue una importantísima corriente poética surgida en Francia a fines del siglo XIX, cuya influencia resulta esencial para comprender la lírica posterior –el Modernismo hispánico promovido por la genial obra de Rubén Darío, por ejemplo, le debe mucho- y que, a su vez, toma como modelo a Charles Baudelaire.

 

Retrato de Paul Valéry

Sus dos rasgos esenciales son, de una parte, la musicalidad del lenguaje y, de otra, la exploración del valor connotativo de las palabras y muy especialmente su carácter simbólico. Para estos poetas, el mundo real no lo es tanto, sino solamente reflejo –o símbolo- de realidades ocultas y la función del escritor es descubrirlas.

La poesía resultante, cuya máxima expresión se halla en las composiciones de Mallarme y Verlaine, será así de una cierta complejidad intelectual, pese a la aparente sencillez de su lenguaje, debido a su poder sugerente de realidades ocultas.

Fueron muchos los discípulos de estos grandes maestros. De hecho, casi todos los poetas franceses contemporáneos a ellos se inician en esta escuela lírica. Uno de los más importantes fue Paul Valéry (Sète, 1871-1945), aunque, como todo gran escritor que se precie, pronto encontró una voz propia.

En efecto, aunque nunca abandono su preocupación por la musicalidad del verso, la creación de Valéry se adentra en honduras intelectuales que se encuentran, las más de las veces, bajo una aparente simplicidad formal. Su afición a la Matemática y la Filosofía pueden explicar este carácter de su lírica.

No obstante, a nuestro juicio, no nos hallamos ante una obra hermética o incomprensible. Sus poemas presentan, más bien, lo que podríamos calificar de un doble sentido: por una parte, el visible en la simple lectura y, por otra –aquí se halla su mayor dificultad-, el sugerente, que parece adentrarnos en conceptos ocultos, en una pluralidad de significados, a la que no encontramos límite.

 

Una vista de Sète, donde nació Valéry

De este modo, se trata de una lírica que posee un significado evidente y común para todos y otro que cada cual debe interpretar según su entender, lo cual le confiere una riqueza enorme, ya que toda opinión es válida.

Buen ejemplo de todo ello es su poema Helena, un canto al mar con indudables tintes mitológicos y que muestra, asimismo, una riqueza léxica y de imágenes excelente –es muy original la metáfora que utiliza para referirse a la espuma de las aguas: ‘barba de sal’-. El poeta procede de lugares oscuros y disfruta contemplando la luz del mar. Pero si hay algo que destaca en la composición es la musicalidad que anteriormente mencionábamos que le otorga un ritmo casi perfecto que parece evocarnos el vaivén de la marea.

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