“LA MANSIÓN DE LOS BOSQUES”

La escritora
Karen Blixen daba la impresión de haber sido educada con un siglo de atraso, ese que se inició en 1781 y terminó con el Segundo Imperio en 1871, que ella llamaba “la última gran época de la cultura aristocrática”. Entre esos años ocurren casi todas sus historias. Espiritualmente, fue una mujer del dieciocho y diecinueve, aunque según confesó en una de sus charlas famosas en la radio danesa en sus últimos años, sus amigos sospechaban que tenía “tres mil años de antigüedad”.

No tuvo urgencia en escribir. Sólo garabateó unos cuadernos de notas en los que aparecen en embrión algunos de sus futuros relatos.

Comienza a escribir por las noches y termina su primera obra “Seven Gothic Tales”, que aparecieron en 1934, en Nueva York y Londres, después de haber sido rechazados por varios editores. Utiliza como nombre artístico un pseudónimo masculino Isak Dinesen. Elige Isak por su sentido bíblico: “el que ríe”, y toma su apellido de soltera: Dinesen.

Publicó luego otras colecciones de cuentos, como los “Winter´s Tales” (1943), pero su nombre quedaría siempre identificado con sus primeros siete cuentos reunidos en su primera obra, una de las más fulgurantes invenciones literarias del siglo XX.

Isak Dinesen fue, como Maupassant, Poe, Kipling o Borges, esencialmente cuentista.

Artificiales, brillantes, inesperados, hechiceros, casi siempre mejor comenzados que rematados, los cuentos de la escritora danesa son extravagantes.

El humor es en Dinesen el gran amortiguador de los excesos de todo orden que habitan su mundo, el ingrediente que humaniza lo inhumano y da un semblante amable a lo que provocaría repugnancia o pánico.

Para el gran público es conocida a raíz de la película que Sydney Pollack dirige basándose en su libro “Mi granja africana” (Den afrikanske farm) que apareció en 1937. La película se tituló “Memorias de África”, nombre con el que se traduce en español aquel libro desde la aparición del oscarizado largometraje.

En Dinamarca fue una escritora muy respetada, así como en los países occidentales. Es famosa su foto de 1959 en casa de su amiga Carson McCullers, cenando junto a Arthur Miller, Marilyn Monroe y su anfitriona en EEUU.

Cuando Hernest Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura comentó en su discurso: “Este galardón debiera ser para Isak Dinesen. Me habría gustado cazar tigres con ella”.

La enferma
Karen Blixen tras el regreso de su marido Bror de una de las batallas de la I Guerra Mundial en África, comienza a encontrarse mal, con pérdida de peso, síntomas depresivos, dolor de articulaciones e insomnio. Tenía constantes ataques de fiebre y molestias en el estómago.

Acude a la consulta de un médico en Nairobi, y éste confirma a la baronesa que padece sífilis en un estado avanzado.

Su marido le había contagiado la enfermedad. Bror era conocido por sus frecuentes infidelidades con mujeres de la comunidad Masai.

El médico le recomienda que se marche a Europa donde existe un nuevo y mejor tratamiento. En aquel momento esta enfermedad era tratada con mercurio, pero había aparecido el salvarsán como remedio más efectivo.

Decide regresar a Dinamarca y posteriormente acude a París a consultar con médicos especialistas en enfermedades venéreas. Confirman el primer diagnóstico y le prescriben salvarsán por un periodo largo.

Regresa a Copenhage y se interna en un hospital durante tres meses. Allí recibe la visita de su familia, pero sobre todo de su hermano y confidente Thomas, que está al tanto de todo. Su madre inicialmente no conoce su enfermedad.

Comienza a mejorar con el tratamiento y en el verano de 1916 recibe la visita de su marido en Dinamarca y posteriormente regresan de nuevo a África.

Su regreso a la granja africana confirma que su enfermedad ha evolucionado bien con el tratamiento que le prescribieron.

La enfermedad nunca desapareció, pero sí que la baronesa tuvo momentos de franca mejoría que le hicieron olvidar su dolencia. Posteriormente, cuando ya abandona definitivamente África, en su tierra natal danesa presenta con cierta frecuencia síntomas, pero lo que más destaca en ella es su impresionante delgadez previsiblemente debida a sus problemas de estómago, su úlcera.

Con 77 años fallece en su casa familiar de Dinamarca, en un estado final prácticamente caquéctico, y como espectadora especial de lo que supuso de avance en el tratamiento de la sífilis el salvarsán.

El recuerdo cinematográfico
El largometraje “Memorias de África” es uno de los que permanecen de una forma más especial en el recuerdo de los espectadores de los últimos 20 años, por el halo de romanticismo que destila.

El guión fue realizado por Kart Luedtke a partir de los libros autobiográficos de Isak Dinesen de su estancia en África y de la biografía sobre la autora que escribió Judith Thurman.

Los exteriores de la película fueron rodados en Nairobi. Bellamente fotografiada por David Watking, la película, a pesar de su apariencia épica, incide primordialmente en el profundo retrato emocional de su personaje femenino.

La película fue dirigida por Sydney Pollack en 1985, y sus protagonistas principales fueron Meryl Streep (como Karen Blixen) y Robert Redford (como Denys).

La historia romántica está abordada de manera madura, con personajes dibujados sin estridencias e interesantes diálogos de cimiento literario que concretan con suficiencia las orientaciones vitales de cada uno.

Aborda temas como la ausencia, la necesidad, la definición amorosa o el colonialismo, siendo éste acometido de manera un tanto aséptica.

Junto al espléndido trabajo de Pollack y Watking en la representación natural de Kenia, destaca la excelente partitura del compositor John Barry.

Recibió siete Oscar en 1985: guión adaptado, director, película, fotografía, banda sonora, dirección artística y sonido; y cuatro nominaciones más: mejor actriz, actor secundario, vestuario y montaje.

Podemos poner alguna objeción al largometraje; sin duda, la ausencia de la figura de la escritora en sus tiempos maduros en Dinamarca es una mancha en la película, ya que sobrevivió más de treinta años a su aventura africana.

Sí debemos destacar las referencias médicas que aparecen en la película, desde la enfermedad que padece la protagonista, la sífilis, a las referencias que se hacen a la quimioprofilaxis antimalárica, las infecciones de los nativos así como las primeras vacunaciones infantiles entre ellos, y no podemos olvidar la muerte de un amigo del protagonista que fallece por una fiebre hemoglobinúrica producida por el paludismo.

Por Sydney Pollack una bella película: “Memorias de Africa”. Por una película un personaje hallado: Karen Blixen. Por Meryl Streep una atracción por el personaje hallado.

De su vida en África Karen Blixen coleccionó recuerdos. De esos recuerdos surgió su afición a escribir. De sus libros surgió una escritora. De una escritora surgió una nueva vida.

Por un marido enfermo e infiel en África: la sífilis. Por la infidelidad de su marido: su divorcio. Por su divorcio: nuevos afanes y nuevos amigos. Por sus nuevos amigos: cuentos. Por sus cuentos: safaris en compañía. Por sus safaris en compañía: un amante, Denys Finch-Hatton. Por Robert Reford idealizamos a Denys Finch-Hatton. Por idealizar al amante cometimos una equivocación. Por esta equivocación creímos que el amante sólo tenía una amada. Por saber que no era la única amada: un desengaño. Por la muerte trágica y precoz del amante:

una decadencia africana acelerada.

De una decadencia africana acelerada: un regreso deseado a casa, Rungstedlund (Dinamarca). De ese regreso: un encuentro feliz con la familia. De ese encuentro feliz: una vida plena en una casa maravillosa. De la vida en una casa y ciudad maravillosas: el encuentro con el oficio de contar historias. De sus primeros cuentos orales en África: sus primeros cuentos escritos en Dinamarca.

Por el mal ojo de los editores daneses: sus originales a Estados Unidos. Por su dominio del inglés: su aventura de escribir en ese idioma. Por unos mejores editores americanos: su primer libro publicado “Seven Gothics Tales”. Por su éxito en todo el mundo: recuerda de nuevo su vida en África. Por sus recuerdos africanos: escribe “Memorias de Africa”.

De su libro Memorias de Africa: una preciosa película. De sus ingresos millonarios: la actualidad de la escritora. De la nueva presencia en escena de la fallecida escritora: la rehabilitación de su casa. De la rehabilitación de su casa: el nacimiento de un museo.

Por un museo: mi visita a Rungstedlund. Por mi visita: un recuerdo. Por un recuerdo: un artículo. O sea.

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